ProBogotá advirtió que el desabastecimiento de gas natural y el encarecimiento del energético podrían afectar la sostenibilidad financiera del sistema y presionar un alza en las tarifas del transporte público en la capital.
El aumento del gas ya no es una advertencia lejana: empieza a sentirse en el bolsillo de los bogotanos y amenaza con encarecer el transporte público y otros costos esenciales.
Según el análisis de ProBogotá, el incremento en los precios del gas está presionando los costos de vida, encareciendo servicios cotidianos, entre otras consecuencias.
El aumento en el precio del gas y la disminución de la oferta nacional afectan la sostenibilidad del sistema de transporte y elevan los costos para los usuarios y sectores productivos en la capital.
Probogotá sostiene que toda esta coyuntura impactará en el costo de vida para los capitalinos, que tendrán que destinar mayor parte de sus ingresos para pagar más por los servicios públicos.
La Presidenta de ProBogotá advirtió que las Directrices introducen determinantes de superior jerarquía de aplicación inmediata, sin transición técnica y sin un procedimiento claro para evaluar compatibilidad
El Metro, RegioTram y la ampliación de vías principales podrían verse afectados por nuevos lineamientos ambientales que regirán sobre 420.000 hectáreas.
La operación de TransMilenio en Bogotá enfrenta un escenario crítico debido a la escasez de gas natural y al aumento sostenido en el precio de este energético, una situación que podría comprometer el funcionamiento de más de 2.000 buses del sistema, según alertó ProBogotá Región.
De acuerdo con el centro de estudios, la capital será una de las ciudades más afectadas por la actual crisis energética, en un contexto marcado por la reducción de la oferta nacional de gas y una creciente dependencia de las importaciones. Esta combinación, advierte la entidad, impacta directamente el costo de vida, las tarifas del transporte público y la sostenibilidad de sectores clave de la economía.
El riesgo es especialmente alto para TransMilenio, que cuenta con 2.143 buses que operan exclusivamente con gas natural, equivalentes al 15 % de la flota del Sistema Integrado de Transporte Público. ProBogotá señaló que la posibilidad de una parálisis parcial del sistema es real, debido a que los contratos de suministro para estos vehículos vencieron en noviembre de 2025 y no han podido renovarse por la escasez del recurso en el mercado nacional.
Ante ese panorama, la única alternativa viable sería recurrir a gas importado, cuyo costo es considerablemente mayor. Según ProBogotá, esta opción no solo presionaría al alza la tarifa que pagan los usuarios, sino que también pondría en entredicho la sostenibilidad financiera del sistema de transporte masivo de la ciudad.