Bogotá enfrenta un escenario energético que ya comienza a sentirse. El desabastecimiento de gas natural y el aumento de su precio, impulsado por la importación, encarecen toda la cadena del servicio. Esto se traduce en facturas más altas para los hogares, mayores costos para los comercios y una presión adicional sobre el transporte público.
Así lo advirtió recientemente ProBogotá Región, que alertó sobre un impacto directo en hogares, comercios, industrias y en el sistema Transmilenio, uno de los principales consumidores de gas en la capital.
Un problema que ya afecta a la ciudad
Entre 2021 y 2025, el precio promedio del gas natural en Colombia se triplicó. La razón principal es la caída en la oferta nacional, el aumento de las importaciones y la creciente dependencia del interior del país de fuentes más lejanas, como el gas que llega desde Cartagena.
Este encarecimiento no es un asunto técnico: se traduce en facturas más altas para los hogares, mayores costos para los negocios y una presión constante sobre el transporte público, que depende en parte de este energético para operar.