ProBogotá región presenta su Informe Anual de Seguridad y advierte una transformación estructural del riesgo en la ciudad
Bogotá, 9 de abril de 2026 — Bogotá registra avances en la reducción de varios delitos de alto impacto, pero enfrenta una transformación profunda en la naturaleza de la inseguridad: la violencia ya no se concentra únicamente en el crimen tradicional, sino que se desplaza hacia los entornos cotidianos, la convivencia y los conflictos interpersonales.
Así lo revela el Informe Anual de Seguridad 2025 de ProBogotá región, que muestra una caída en delitos como el hurto y la extorsión, pero un aumento preocupante en fenómenos asociados a la violencia interpersonal y familiar, con impactos directos en la percepción ciudadana y la cohesión social.
Entre 2024 y 2025 disminuyeron:
- el homicidio -3,4% (de 1.214 a 1.173 casos),
- el hurto a personas -5,4%,
- el hurto a comercio -32,8%,
- el hurto de automotores -22,7%,
- y la extorsión -20,5%.
Sin embargo:
- las lesiones personales aumentaron 10,2%,
- y la violencia intrafamiliar en un 11,5%.
Este comportamiento confirma un cambio estructural: la inseguridad se está trasladando hacia espacios más cercanos y deteriorando la percepción de seguridad incluso cuando algunos indicadores mejoran.
“Este informe describe lo que está pasando en la ciudad, quedan unos retos importantes para la Policía Nacional, vamos a seguir trabajando de la mano de la Alcaldía Mayor y de las demás instituciones para generar unos planes que permitan contener diferentes fenómenos criminales que están creciendo y mejorar la percepción de inseguridad que cada día viven los bogotanos”, resaltó Giovanni Cristancho Brigadier General, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.
Una ciudad con más demandas de seguridad y menos capacidades
El informe identifica que el principal cuello de botella de la seguridad en Bogotá no es únicamente el pie de fuerza, sino la baja efectividad del sistema de justicia, la limitada coordinación institucional y las brechas en capacidades territoriales.
Hoy, la ciudad enfrenta una paradoja crítica: más demanda de seguridad con menos capacidad de respuesta, lo que amplía la distancia entre lo que esperan los ciudadanos y lo que el Estado puede garantizar.
A esto se suma un contexto nacional adverso, marcado por el fortalecimiento del crimen organizado, la expansión de economías ilegales en entornos urbanos, una mayor presencia de grupos armados, y la ausencia de una política nacional de seguridad urbana articulada.
La convivencia: el nuevo epicentro de la seguridad
El informe advierte que una proporción relevante de los homicidios en Bogotá está asociada a riñas, intolerancia y conflictos espontáneos, muchas veces vinculados al consumo de alcohol. Este hallazgo cambia el enfoque del problema: la seguridad ya no es solo policial, es también social y comportamental.
En paralelo, el deterioro del entorno urbano —basura, mala iluminación, vandalismo y desorden físico— está actuando como un habilitador directo del delito y deteriorando la percepción ciudadana.
Menos denuncia, menos efectividad
El informe también alerta sobre un problema estructural: la baja confianza en el sistema.
- El 48% de las víctimas no denuncia los delitos.
- Las principales razones son la falta de resultados y la percepción de inutilidad del proceso.
Sin fortalecimiento de la Fiscalía, capacidades investigativas y justicia efectiva, la seguridad pierde impacto real y sostenibilidad.
Para ProBogotá Región, el principal riesgo no es un aumento generalizado del delito, sino la consolidación de dinámicas focalizadas de violencia, criminalidad organizada y economías ilegales que pueden expandirse si no se intervienen a tiempo.
La evidencia muestra que Bogotá no está perdiendo la batalla en todos los frentes, pero sí enfrenta un punto de inflexión. “Hay que hacer un llamado de atención para hablar más de justicia, que los delincuentes cuando cometen delitos sean castigados, ese es el camino, y esta es una de las conclusiones”, afirmó Juan David Quintero, concejal de Bogotá.
La hoja de ruta: seguridad como sistema
El informe plantea que mejorar la seguridad requiere una intervención estructural basada en una coordinación efectiva entre Nación y Distrito, mejor asignación territorial del pie de fuerza, fortalecimiento del sistema de justicia, control del entorno urbano, gestión integral de la convivencia y la cultura ciudadana; prevención social focalizada y un uso intensivo de datos e inteligencia para anticipar riesgos.
“Bogotá no enfrenta simplemente un problema de más o menos delito. Está enfrentando un cambio en la naturaleza de la inseguridad. Si no fortalecemos la justicia, la coordinación institucional y la gestión de la convivencia, las mejoras que hoy vemos no serán sostenibles en el tiempo” afirmó María Carolina Castillo, Presidente de ProBogotá Región.
Sobre el Informe Anual de Seguridad de ProBogotá Región.
El Informe Anual de Seguridad de ProBogotá Región analiza la evolución de los principales delitos en la ciudad, las dinámicas territoriales, la percepción ciudadana, las llamadas a los centros de contacto y las capacidades del sistema de justicia, así como los factores estructurales que explican la seguridad urbana en Bogotá, con base en información oficial y análisis técnico.
“Este tipo de informes son fundamentales porque permiten entender, desde la perspectiva técnica, lo que está sucediendo con los temas de seguridad en Bogotá. Cuáles son las prioridades y las debilidades, y seguir promoviendo este tipo de discusiones abiertas entre funcionarios públicos, expertos y academia para generar rutas que permitan seguir fortaleciendo las capacidades y la seguridad en la ciudad”, destacó Jairo García, ex secretario de Seguridad de Bogotá.

