ProBogotá Región presentará próximamente un diagnóstico sobre los retos que plantea la implementación de las Unidades de Planeamiento Local (UPL) y las alternativas para fortalecer la gobernanza territorial de la ciudad.
La expedición del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) – Decreto 555 de 2021 marcó uno de los cambios más importantes en la organización territorial de Bogotá en las últimas dos décadas. El nuevo POT reemplazó las antiguas Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) por 33 Unidades de Planeamiento Local (UPL), concebidas como la nueva escala para orientar la planeación urbana, la gestión del territorio y la participación ciudadana, bajo un modelo que busca acercar los servicios, el empleo y los equipamientos a las personas mediante la visión de la “ciudad de los 15 y 30 minutos”.
Sin embargo, la implementación de este modelo encontró un punto de inflexión con la Sentencia C-268 de 2022 de la Corte Constitucional. La decisión dejó claro que, aunque las UPL son plenamente válidas como instrumento de planeación territorial, no pueden convertirse automáticamente en localidades, ya que la Constitución asigna al Concejo Distrital la competencia exclusiva para crear, delimitar y organizar la división político-administrativa de Bogotá. Como consecuencia, la ciudad pasó a operar con dos escalas territoriales distintas: 33 UPL para planear y 20 localidades para gobernar.
Lejos de representar únicamente un debate jurídico, esta situación abrió una discusión mucho más profunda sobre la forma en que Bogotá organiza su gobierno local. ¿Debe la ciudad mantener el modelo actual? ¿Conviene armonizar las localidades con las UPL? ¿Qué capacidades institucionales serían necesarias para hacerlo? ¿Cómo garantizar una mejor coordinación entre planeación, inversión pública y representación territorial?
Con el propósito de aportar evidencia técnica a esta discusión, ProBogotá Región desarrolló el estudio “Una oportunidad para fortalecer la gobernanza territorial de Bogotá”, un documento que reúne antecedentes nacionales e internacionales, revisión jurídica especializada y entrevistas con expertos en gobierno local, planeación urbana y administración pública para identificar las condiciones necesarias que permitan construir un modelo de gobernanza territorial más coherente y eficaz.
Un diagnóstico sobre el diseño institucional de Bogotá
El estudio parte de una premisa clara: el principal desafío no consiste en cambiar un mapa, sino en revisar el diseño institucional del gobierno local de Bogotá.
Para ello analiza cuatro investigaciones previas que han estudiado la gestión territorial de la ciudad desde diferentes perspectivas: capacidades institucionales, diseño del gobierno local, fortalecimiento organizacional de las alcaldías locales y riesgos normativos asociados a la implementación de las UPL. Aunque cada uno aborda el problema desde un ángulo distinto, todos coinciden en que los principales obstáculos responden a problemas estructurales de diseño y no únicamente a fallas de gestión.
Entre los principales hallazgos del diagnóstico se destacan:
- La coexistencia de dos escalas territoriales genera tensiones de coordinación entre la planeación física del territorio y la organización político-administrativa del Distrito.
- Las capacidades de las localidades no han evolucionado al mismo ritmo que las responsabilidades que han asumido, generando brechas en planeación, contratación, seguimiento y ejecución de recursos.
- La distribución actual de competencias resulta ambigua, mezclando elementos de descentralización, delegación y desconcentración sin una arquitectura institucional claramente definida.
- Las diferencias entre los límites de las UPL y las localidades generan distintos niveles de complejidad, desde casos donde ambas coinciden plenamente hasta situaciones en las que una UPL abarca varias localidades o cruza parcialmente sus fronteras, lo que exige nuevos mecanismos de coordinación institucional.
El diagnóstico también identifica que la implementación efectiva de las UPL requiere mucho más que un ajuste cartográfico. Supone fortalecer las capacidades administrativas de las alcaldías locales, clarificar las competencias entre el nivel distrital y el local, mejorar los sistemas de planeación y territorialización de la inversión y construir reglas de gobernanza que permitan coordinar decisiones entre distintas escalas del territorio.
Una oportunidad para fortalecer la gobernanza de Bogotá
Uno de los aportes centrales del estudio es mostrar que la Sentencia C-268 de 2022 no debe entenderse únicamente como una limitación jurídica. Por el contrario, representa una oportunidad para que Bogotá diseñe, mediante un Acuerdo del Concejo Distrital, un modelo de gobierno local que armonice la planeación territorial con la organización político-administrativa, reduzca duplicidades, fortalezca la capacidad institucional y haga más eficiente la gestión pública.
En ese sentido, la investigación plantea que cualquier reforma debe construirse sobre cinco principios: claridad en la distribución de competencias, fortalecimiento institucional de las alcaldías locales, coherencia entre planeación y gobierno, estabilidad jurídica y capacidades suficientes para ejecutar las responsabilidades que se asignen al nivel local.
Una discusión sobre el futuro de la ciudad
Bogotá enfrenta hoy una oportunidad poco frecuente para revisar la manera en que organiza su gobierno local. Más allá del debate sobre el número de localidades o la delimitación de nuevos territorios, la discusión consiste en definir qué tipo de ciudad quiere construir, cómo deben articularse la planeación y la administración del territorio y cuáles son las condiciones institucionales necesarias para responder de manera más efectiva a las necesidades de los ciudadanos.
Con este diagnóstico, ProBogotá Región busca contribuir con evidencia técnica y propuestas de política pública a una conversación estratégica para el futuro de la capital, ofreciendo una base analítica para la formulación de alternativas normativas e institucionales que permitan consolidar un modelo de gobernanza territorial más coherente, eficiente y preparado para los desafíos de las próximas décadas.

