Según la Presidente de Probogotá Región, entre los factores que explican el buen desempeño están sectores como la construcción asociada al Metro y otros frentes de obra.
EL NUEVO SIGLO: Bogotá lleva aproximadamente dos años creciendo por encima de la Nación. ¿Cómo siente el ciudadano este dato en su bolsillo y en su calidad de vida?
MARÍA CAROLINA CASTILLO: El crecimiento de Bogotá por encima de la Nación se siente en el bolsillo principalmente a través del empleo y de la actividad económica. Sectores como construcción, comercio, transporte, servicios, entretenimiento, educación y salud están jalonando la economía de la ciudad, lo que se traduce en más contratación, mayor movimiento empresarial y mejores ingresos para algunos hogares. El caso más visible es la construcción asociada al Metro y a otros frentes de obra, que no solo genera empleo directo, sino que también dinamiza cadenas como materiales, transporte, comercio y servicios asociados. En ese sentido, el ciudadano puede percibir este crecimiento en mayores oportunidades laborales, más dinamismo en el consumo y una ciudad con más inversión pública y privada.
Sin embargo, ese crecimiento también tiene una cara menos favorable. Para muchos hogares, la mejora económica no se percibe al contrastarse con los mayores costos de arriendo, transporte, alimentos y servicios, asociados al incremento de la inflación que, a corte de marzo de 2025, se ubicó en 5,53%, muy por encima de la meta del 3%; al incremento del salario mínimo; y al aumento en las tasas de interés. Por eso, el dato macroeconómico no siempre se traduce en “más plata disponible”, sino en una ciudad con más oportunidades, pero también más costosa y exigente para vivir.
ENS: El PIB sube, pero el desempleo en jóvenes y mujeres sigue siendo un reto. ¿Qué sectores están fallando en integrar a estas poblaciones?
MCC: El problema no es que ciertos sectores estén “fallando”, sino que la economía de la ciudad concentra a estas poblaciones en sectores de alta informalidad y baja estabilidad.
Sin embargo, y pese a ello, en el caso de las mujeres, el último informe del DANE sobre pobreza multidimensional reveló que, para 2025, la pobreza multidimensional en Bogotá se ubica en 3,2% para hogares con jefatura femenina y en 1,4% para aquellos con jefatura masculina. Aunque los hogares liderados por mujeres siguen presentando mayor incidencia, la reducción frente a 2024 fue más pronunciada en este grupo, con una caída de 4,3 puntos porcentuales frente a 2,0 puntos en los hogares con jefe hombre. Como resultado, la brecha entre ambos grupos pasó de 4,1 a 1,8 puntos porcentuales, lo que demuestra que la mejora no solo redujo la pobreza agregada, sino que también cerró una desigualdad interna.
Para los jóvenes, el reto central no es únicamente el acceso al empleo, sino su estabilidad. La encuesta de mercado laboral de ProBogotá Región, desarrollada por INVAMER, evidencia una alta rotación juvenil vinculada a brechas en competencias técnicas y blandas.
La respuesta estructural requiere acuerdos concretos entre academia, empresas y sector público para orientar la formación hacia las habilidades que hoy demanda el mercado, mediante programas ágiles y pertinentes que complementen la educación formal.
ENS: ¿Qué tiene Bogotá hoy que la hace más atractiva para la inversión extranjera frente a otras capitales latinoamericanas?
MCC: El resultado de crecimiento económico reportado por el DANE para el tercer trimestre de 2025 (dato más reciente) confirma que Bogotá mantiene un dinamismo superior al promedio nacional y continúa desempeñando un papel fundamental para la economía agregada del país. Mientras el PIB de Colombia creció 3,6 % frente al tercer trimestre de 2024, el PIB de Bogotá creció 4,6 % en el mismo periodo. Esta diferencia implica que la capital creció más que el total nacional en términos relativos y que Bogotá representa cerca del 27 % del PIB del país.
Estos resultados son importantes como movilizadores de inversión, sumados a tres factores clave. Primero, Bogotá se consolida como un punto estratégico para empresas que buscan talento calificado, infraestructura moderna, conectividad, infraestructura para negocios y una base empresarial sólida. Segundo, según Invest in Bogotá, los sectores de mayor valor —retail y productos de consumo, software y servicios TI, y servicios corporativos— concentraron el 50% de los proyectos de Inversión Directa Extranjera en 2024. Tercero, las obras de infraestructura asociadas al Metro de Bogotá han jalonado mano de obra, cadenas de la economía, seguridad jurídica y, por tanto, confianza de los inversionistas.
ENS: ¿El presupuesto de inversión actual es suficiente para frenar la crisis de vivienda y mejorar la cobertura de servicios públicos?
MCC: El presupuesto de inversión es una base importante porque permite financiar subsidios, mejoramiento de vivienda, barrios, movilidad e infraestructura urbana. Por ello, ante la crisis de financiamiento de los subsidios de vivienda por parte de la Nación, se resalta el compromiso asumido por el alcalde Galán de destinar cerca de $1,1 billones de pesos para triplicar la inversión en subsidios de la ciudad.
La Encuesta de Calidad de Vida del DANE, publicada recientemente, registra que el déficit habitacional total de Bogotá se redujo a la mitad entre 2020 y 2025, pasando del 10,5% al 6,3%, el nivel más bajo entre las principales ciudades del país.
Ahora, el reto de la vivienda en Bogotá no se resuelve únicamente con más recursos, sino con disponibilidad de suelo para la construcción. El Plan de Ordenamiento Zonal Lagos de Torca cuenta hoy con 34 planes parciales, de los cuales 9 han sido aprobados, 3 están pendientes de aprobación —los cuales habilitarían más de 20.000 viviendas— y 3 se encuentran en etapa de formulación. La habilitación de suelo se convierte en un punto álgido para avanzar en la estrategia de cierre de brechas en materia de vivienda.
En servicios públicos la situación es distinta. Las empresas de servicios públicos tienen financiados sus planes maestros para la expansión de redes e infraestructura; sin embargo, estos planes deben ir acompañados de licencias ambientales y autorizaciones que permitan la ejecución de los proyectos.
Proyectos estratégicos para la ciudad y la región, como Chingaza II —fuente de abastecimiento de agua potable— y la planta de tratamiento de aguas residuales Canoas, que cuentan con cierre financiero, dependen de autorizaciones de la Nación para su ejecución. En el caso de Chingaza II, del licenciamiento ambiental; y en el caso de Canoas, de la autorización para incluir el proyecto en el CONPES nacional.
ENS: ¿Están nuestras universidades formando los perfiles técnicos y en Inteligencia Artificial que las nuevas empresas demandan?*
MCC: Las universidades han entendido el reto: cada vez es más frecuente ver programas de pregrado, especialización y maestría en inteligencia artificial, analítica de datos y automatización. Pero entender el reto no equivale a cerrarlo.
La encuesta de mercado laboral de ProBogotá Región, desarrollada por INVAMER, revela que solo el 15% de los trabajadores adquieren sus habilidades en programas educativos, mientras que el 45 % son capacitados directamente por las empresas.
El problema es estructural y tiene dos dimensiones. Primero, la velocidad: los ciclos académicos de 4 a 5 años no se ajustan al ritmo con que evolucionan las tecnologías, y la demanda limitada de personal capacitado, no solo en inteligencia artificial sino también en formación académica, hace que la brecha no tenga un cierre inmediato. Segundo, la escala: el estudio de MinTIC y Fedesoft estima una demanda insatisfecha de cerca de 85.000 talentos digitales, que no se limita al sector TI, sino que se extiende a otros sectores.
Los programas de formación corta y las alianzas academia-empresa están siendo más ágiles. Esa articulación es el camino más inmediato para reducir la brecha mientras la oferta universitaria avanza en la actualización de sus pénsum.
ENS: ¿Cómo garantizar que el crecimiento económico se traduzca en mejores parques, cultura y seguridad, y no solo en cifras macroeconómicas?
MCC: El reto para Bogotá es grande. La ciudad aportó a la Nación el 33,7% del recaudo de impuesto de renta, el 44,4% del IVA interno, el 22% de los impuestos externos (arancel e IVA cobrados en las aduanas), el 47% del impuesto al patrimonio y el 53% del GMF. Sin embargo, el retorno de recursos desde la Nación no se compensa con las necesidades de la ciudad.
Hoy Bogotá enfrenta retos importantes en materia de seguridad. Mientras ciudades como Barranquilla, Montería y Santa Marta superan los 390 policías por cada 100.000 habitantes, Bogotá registra apenas 204 policías por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de ciudades con menor presión poblacional y operativa.
Pese a ello, Bogotá viene avanzando en estrategias dirigidas a fortalecer el recaudo de sus ingresos tributarios y no tributarios. La Secretaría de Hacienda afirmó, a mayo de 2026, que “Bogotá ya recaudó la mitad de la meta de 2026”, y estos recursos se han destinado al mejoramiento de la calidad de vida de las personas más necesitadas de la ciudad.
El DANE reveló el pasado 14 de abril de 2026 los datos más recientes del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) correspondientes al cierre de 2025, señalando que Bogotá redujo su indicador de 5,4% a 2,2% entre 2024 y 2025, lo que equivale a una reducción de 259 mil personas y a un total de 178 mil personas en pobreza multidimensional.
Los resultados demuestran que la ciudad logró reducir las barreras de acceso al servicio de salud, eliminando el 80% de las autorizaciones y entregando medicamentos a domicilio. En materia de educación, los resultados indican que Bogotá redujo el rezago escolar en 2,3%, garantizando más de 869.000 raciones diarias de alimentación escolar y avanzando en que ningún niño estudie con hambre. En el sector mujer, la pobreza en hogares con jefatura femenina cayó 4,3 puntos porcentuales, logrando reducir la brecha de desigualdad interna de 4,1 a solo 1,8 puntos.
Estos son resultados destacables y reconocidos por la ciudad a nivel internacional.
Ahora, los resultados no son positivos únicamente en esta materia. Según el reporte del Portal Único de Espectáculos Públicos de las Artes Escénicas (PULEP) del Ministerio de Cultura, Bogotá ha acumulado más de $250 mil millones de pesos en recaudo LEP entre 2012 y 2026, consolidándose como el principal epicentro de la economía cultural y del entretenimiento en Colombia.
Solo en 2025, el recaudo en la ciudad superó los $55 mil millones, reflejando la enorme capacidad de Bogotá para atraer conciertos, festivales y eventos de gran formato que dinamizan sectores como el turismo, la gastronomía, la hotelería, el transporte y el comercio. Más allá de la cifra fiscal, el recaudo LEP evidencia cómo la cultura se ha convertido en una infraestructura económica estratégica para el país: genera empleo, fortalece cadenas de valor creativas y posiciona a Bogotá como una capital cultural competitiva en América Latina.

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