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Conferencia ProBogotá 2021: Reencuentro con la ciudad

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ProBogotá Región conmemoró su séptimo año de trabajo enfocado en el desarrollo sostenible e inclusivo de Bogotá y sus municipios vecinos, con la realización de su conferencia anual en la que presentó una completa agenda académica.

 

El reencuentro con la ciudad, después de largos y constantes confinamientos provocados por la emergencia sanitaria del Covid-19, se convirtió en un asunto trascendental para los habitantes de las grandes urbes, como es el caso de Bogotá. Por eso, este tema fue analizado por reconocidos expertos que hicieron parte de la Conferencia Anual de ProBogotá 2021, que contó con panelistas de talla nacional e internacional. En este caso la conversación estuvo protagonizada por el investigador chileno y editor de Ecosystem Services, Luis Inostroza; y la especialista en Arquitectura del Paisaje y directora de la Fundación Cerros, Diana Wiesner.

Para Inostroza, las culturas han respondido de manera diferente al reencuentro con la ciudad, toda vez que algunas son más “retraídas” y la virtualidad aparece como una forma más cómoda de comunicarse. Pero, por el contrario, afirmó que hay evidencia de que en el contexto europeo se presentó una “repotencialización” de las áreas verdes dentro de las urbes que poco a poco empiezan a cobrar importancia, no solamente desde el punto de vista del contacto directo, sino desde el visual.
 

“Hemos heredado una forma de entender la naturaleza y de relacionarnos con ella, entiendo que el hombre está separado de ella, es decir, el hombre está en un sitio y la naturaleza en otro. Así, la sociedad ataca a la naturaleza y esta relación determina nuestras decisiones que son las que están detrás de todos los procesos de deterioro ecológico que existen. Ahora, hay un cambio de paradigma que consiste en darse cuenta de que nosotros no podemos estar fuera de la naturaleza porque nosotros mismos somos naturaleza”, indicó el investigador haciendo énfasis en que cada acción dirigida al entorno, inevitablemente, vuelve sobre uno mismo.

Además, hizo referencia a que los marcos de desarrollo inmobiliario o de evaluación económica que miden el producto interno no consideran la riqueza natural de los territorios, la cual resulta clave en el momento de tomar decisiones. “Para tomar buenas decisiones hay que estar bien informados de los pro y los contra de lo que se va a hacer. Siempre se trata de evaluación. No es que un proyecto determinado va a destruir un humedal, depende de cómo se evalúan, depende de cómo se miden los flujos de beneficios y de cuál es la estructura de compensaciones contra esa intervención. Hablo de acciones bien concretas, que dejan de ser ideológicas, sobre alternativas de desarrollo que han sido adecuadas con base en cuánto la naturaleza contribuye a nuestro bienestar”, insistió.

En este punto, la arquitecta Wiesner resaltó que no se puede desligar el crecimiento y el desarrollo de una ciudad con la conservación y la valoración de la naturaleza. Según explicó, no se trata de que las vías no sigan adelante, se trata de hacerlo de una manera respetuosa, evaluando los impactos reales y teniendo en cuenta la postura de las comunidades que valoran este lugar, lo que también es conocido como la “geografía emocional”. “Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que la ciudad se ha creado más en términos funcionales de la economía, la movilidad y el transporte, pero poco se ha pensado en su Estructura Ecológica y hoy vemos estas consecuencias”, asegura la experta quien añade que existen formas de hacer ingeniería y arquitectura de diseño, así como estrategias basadas en los ecosistemas.

Respecto a la movilidad limpia, Wiesner considera que Bogotá está en un proceso de transformación en el que los diferentes tipos de movilidad deben convivir hasta tanto la ciudad cuente con una buena estructura de transporte público. “Hay que tener paciencia frente a la metamorfosis que va a tener la ciudad hacia esa imagen que se desea de tener infraestructuras con preponderancia en lo público y en lo masivo primero, en la bicicleta y el peatón y, por último, en lo privado. Pero en este momento estamos en una coexistencia compleja en la que todos tenemos que ceder un poco y tener paciencia”, concluyó la directora de la Fundación Cerros asegurando, además, que si se diseñara una ciudad para los niños y los abuelos se estaría construyendo una ciudad supremamente “amable”.

Para revivir este panel completo y ver toda la agenda académica de la conferencia, puede ingresar a la página de ProBogotá Región: conferencia2021

ProBogotá Región conmemoró su séptimo año de trabajo enfocado en el desarrollo sostenible e inclusivo de Bogotá y sus municipios vecinos, con la realización de su conferencia anual en la que presentó una completa agenda académica.

 

El reencuentro con la ciudad, después de largos y constantes confinamientos provocados por la emergencia sanitaria del Covid-19, se convirtió en un asunto trascendental para los habitantes de las grandes urbes, como es el caso de Bogotá. Por eso, este tema fue analizado por reconocidos expertos que hicieron parte de la Conferencia Anual de ProBogotá 2021, que contó con panelistas de talla nacional e internacional. En este caso la conversación estuvo protagonizada por el investigador chileno y editor de Ecosystem Services, Luis Inostroza; y la especialista en Arquitectura del Paisaje y directora de la Fundación Cerros, Diana Wiesner.

Para Inostroza, las culturas han respondido de manera diferente al reencuentro con la ciudad, toda vez que algunas son más “retraídas” y la virtualidad aparece como una forma más cómoda de comunicarse. Pero, por el contrario, afirmó que hay evidencia de que en el contexto europeo se presentó una “repotencialización” de las áreas verdes dentro de las urbes que poco a poco empiezan a cobrar importancia, no solamente desde el punto de vista del contacto directo, sino desde el visual.
 

“Hemos heredado una forma de entender la naturaleza y de relacionarnos con ella, entiendo que el hombre está separado de ella, es decir, el hombre está en un sitio y la naturaleza en otro. Así, la sociedad ataca a la naturaleza y esta relación determina nuestras decisiones que son las que están detrás de todos los procesos de deterioro ecológico que existen. Ahora, hay un cambio de paradigma que consiste en darse cuenta de que nosotros no podemos estar fuera de la naturaleza porque nosotros mismos somos naturaleza”, indicó el investigador haciendo énfasis en que cada acción dirigida al entorno, inevitablemente, vuelve sobre uno mismo.

Además, hizo referencia a que los marcos de desarrollo inmobiliario o de evaluación económica que miden el producto interno no consideran la riqueza natural de los territorios, la cual resulta clave en el momento de tomar decisiones. “Para tomar buenas decisiones hay que estar bien informados de los pro y los contra de lo que se va a hacer. Siempre se trata de evaluación. No es que un proyecto determinado va a destruir un humedal, depende de cómo se evalúan, depende de cómo se miden los flujos de beneficios y de cuál es la estructura de compensaciones contra esa intervención. Hablo de acciones bien concretas, que dejan de ser ideológicas, sobre alternativas de desarrollo que han sido adecuadas con base en cuánto la naturaleza contribuye a nuestro bienestar”, insistió.

En este punto, la arquitecta Wiesner resaltó que no se puede desligar el crecimiento y el desarrollo de una ciudad con la conservación y la valoración de la naturaleza. Según explicó, no se trata de que las vías no sigan adelante, se trata de hacerlo de una manera respetuosa, evaluando los impactos reales y teniendo en cuenta la postura de las comunidades que valoran este lugar, lo que también es conocido como la “geografía emocional”. “Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que la ciudad se ha creado más en términos funcionales de la economía, la movilidad y el transporte, pero poco se ha pensado en su Estructura Ecológica y hoy vemos estas consecuencias”, asegura la experta quien añade que existen formas de hacer ingeniería y arquitectura de diseño, así como estrategias basadas en los ecosistemas.

Respecto a la movilidad limpia, Wiesner considera que Bogotá está en un proceso de transformación en el que los diferentes tipos de movilidad deben convivir hasta tanto la ciudad cuente con una buena estructura de transporte público. “Hay que tener paciencia frente a la metamorfosis que va a tener la ciudad hacia esa imagen que se desea de tener infraestructuras con preponderancia en lo público y en lo masivo primero, en la bicicleta y el peatón y, por último, en lo privado. Pero en este momento estamos en una coexistencia compleja en la que todos tenemos que ceder un poco y tener paciencia”, concluyó la directora de la Fundación Cerros asegurando, además, que si se diseñara una ciudad para los niños y los abuelos se estaría construyendo una ciudad supremamente “amable”.

Para revivir este panel completo y ver toda la agenda académica de la conferencia, puede ingresar a la página de ProBogotá Región: conferencia2021

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