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Ciudades en la Post Pandemia

Ciudades en la Post Pandemia

Por: Manuela Uribe – Coordinadora de proyectos DUS ProBogotá Región La pandemia del COVID-19 ha motivado la experimentación e innovación en las ciudades para adaptarse a los desafíos que impone la crisis sanitaria, la cual se superpone a otros fenómenos como la urbanización acelerada, la globalización y la crisis climática. Este fenómeno ha tenido efectos similares en diferentes ciudades capitales alrededor del mundo y también ha permitido evidenciar las desigualdades en el acceso a servicios urbanos y en la capacidad de adaptación de las comunidades. ProBogotá Región, interesada en el bien común y la sostenibilidad de la región capital, se unió a la discusión global en asuntos urbanos, como parte de una red de organizaciones cívicas y del sector empresarial. Entre estas organizaciones se encuentran The Regional Plan Association (RPA) en Nueva York, Barcelona Global, The Canadian Urban Institute, Vienna Solutions, Amsterdam&partners, Comittee for Sidney, entre otras. Esta red ha permitido intercambiar conocimiento y lecciones aprendidas en las principales capitales del mundo para enfrentar la pandemia, así como reflexionar sobre los impactos que han generado las medidas adoptadas para contener su expansión. De estos intercambios se identificaron siete asuntos claves que marcarán la planeación y el diseño urbano en la Post Pandemia: 1. Las ciudades seguirán siendo epicentros de mayor productividad, innovación y mejor infraestructura, lo cual continuará atrayendo más población. Los efectos del desplazamiento de habitantes urbanos hacia entornos suburbanos o rurales por miedo al contagio, no es una preferencia sostenible en el largo plazo. La necesidad de interacción física entre personas, las oportunidades de progreso y empleo, y las experiencias culturales que ofrecen los centros urbanos continuarán atrayendo población, que incluso, demandará con más fuerza espacios para la interacción física que equilibren la masiva digitalización de sus actividades. En consecuencia, las ciudades que se reactivarán con más éxito serán aquellas que sean capaces de responder a las nuevas necesidades, preferencias y estilos de vida que tendrá las personas en la Post Pandemia (Florida, 2021). 2. La densidad urbana en sí misma no probó ser causante de contagios. La experiencia de ciudades densamente pobladas como Seúl, Tokio o Nueva York, demuestran que la densidad urbana es sólo uno de los factores de riesgo de contagio, y por el contrario, ha probado tener beneficios a la hora de dar respuesta a la crisis sanitaria. Una ciudad densa puede contar con infraestructura, capacidades y talento de mejor calidad, lo cual permite dar una respuesta más rápida y efectiva a una emergencia. Según la Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad de Nueva York, Manhattan es el distrito más densamente poblado de la ciudad y el que menos tasa de contagios ha tenido; por el contrario, Staten Island es el distrito menos densamente poblado y ocupa el segundo puesto en la tasa de contagios (NYCEDC, 2020). La experiencia entonces ha indicado que es la inequidad urbana representada en el hacinamiento y el bajo acceso a espacio público, transporte, hospitales, colegios, entre otros soportes urbanos, los factores que sí han tenido efecto en el contagio. 3. Proximidad, caminabilidad y ciudades policéntricas son tres condiciones urbanas que buscarán las ciudades en la Post Pandemia. Ante eventos y emergencias en los cuales sea necesario restringir la movilidad de las personas, contar con servicios esenciales como la educación, el trabajo, la salud, los alimentos y el entretenimiento a distancias caminables, es fundamental para aumentar la capacidad de adaptación equitativa y minimizar la afectación a la productividad, la salud y el bienestar de las personas. Para promover ciudades con mayor proximidad a servicios esenciales, las ciudades incentivarán la creación de centralidades urbanas de menor escala, próximas a entornos residenciales, que concentran una oferta diversa de bienes, servicios y empleos. Estas centralidades dinamizarán la economía local y los oficios tradicionales, y responderán a las nuevas demandas de las personas que estarán trabajando desde casa. 4. Adaptación y flexibilidad de la ciudad. La pandemia ha evidenciado la importancia de una ciudad flexible, que pueda mutar y adaptarse a nuevas necesidades, estilos de vida, tecnologías, y eventos climáticos, demográficos, entre otros. Por causa de las medidas impuestas para contener la pandemia, el trabajo y otras actividades cotidianas sufrieron una alta digitalización; esta adaptación motivó el desalojo de gran parte de los centros históricos y de negocios alrededor del mundo, donde se concentraban una proporción alta de oficinas y hoteles. Por ejemplo, en Washington D.C., la población que habitaba el centro durante el día cayó el 82% entre febrero 2020 y febrero 2021 y solo el 9% de las oficinas estaban ocupadas en febrero 2021 (Brookings, 2021). En un contexto de constantes cambios motivados por nuevas tecnologías, la globalización y el cambio climático, entre otros factores, las áreas mono funcionales de las ciudades, al estar diseñadas para unos usos predominantes, tendrán mayores impactos negativos y requerirán mayores esfuerzos para su adaptación. Para que las ciudades sean flexibles es necesario planearlas, reglamentarlas y diseñarlas de forma tal que su norma, usos de suelo, arquitectura, etc., puedan adaptarse para mantener su vigencia y maximizar su valor en el tiempo. 5. Viviendas flexibles con espacios productivos. Los confinamientos para contener el contagio motivaron la digitalización de múltiples actividades cotidianas. Trabajar, estudiar, comprar, hacer ejercicio, entretenerse y socializar, son algunas de las actividades que anteriormente se hacían en espacios especializados para estas funciones, pero que ahora comparten el ámbito doméstico. El trabajo y educación remotos han probado ser efectivos si se cuenta con las herramientas y el espacio adecuado para realizar estas actividades; adaptaciones que incidirán en el diseño residencial y harán más común encontrar viviendas con espacios productivos privados y colectivos. En Bogotá, el potencial de teletrabajo oscila entre el 10.9% y el 15.5%, y en países como Estados Unidos llega al 37% (GSD+ y ProBogotá, 2021)[1]; el potencial aumento de trabajadores en casa no sólo tendrá efectos en el diseño residencial, sino que generará transformaciones en la oferta y demanda de bienes y servicios en los entornos residenciales para responder a las necesidades de las dinámicas laborales como cafés, restaurantes, papelerías, servicio de impresión, peluquerías, entre otros, que dinamizarán la economía de escala vecinal. 6. Las calles son parte integral del espacio público y deben ser diseñadas bajo criterios de multifuncionalidad, inclusión y seguridad. Las medidas para contener el contagio de COVID-19 promovieron cambios en la manera de moverse, motivaron el uso de espacios abiertos y dieron múltiples funciones a la calle. Algunas ciudades como París, Nueva York y Bogotá impulsaron medidas para redistribuir el área de las calles; el espacio para el vehículo se redujo, abriendo espacio para ciclo vías temporales y actividades económicas, culturales, artísticas y recreativas, que hicieron evidente el rol de la calle como sistema urbano clave para una ciudad incluyente, vital y segura (NACTO, 2013; Bogotá Cómo Vamos, 2021). El valor generado en estas medidas ha hecho que en ciudades como Nueva York continúe la programación de las calles comerciales con experiencias artísticas y culturales como estrategia para atraer visitantes y reactivar el comercio en primer piso. Estas experiencias definirán el futuro del diseño de las calles que logre potenciar sus múltiples funciones y hacer un uso más eficiente de este espacio, el cual en muchas ciudades llega a sumar el 80% del total de espacio público (NACTO, 2013). 7. El espacio público vecinal se re-descubre para el desarrollo comunitario y como elemento clave para la resiliencia.[2] La restricción a la movilidad promovió un uso más intensivo de parques de escala vecinal, incluso algunas áreas verdes residuales se volvieron gimnasios, parques infantiles y lugares de encuentro comunitario; estas acciones contribuyeron a fortalecer la confianza entre vecinos, estimularon la actividad económica y social, y fueron catalizadores de la transformación a escala de barrio (Gehl, 2021). La pandemia resaltó la importancia de los parques para la salud física y mental, siendo un factor de resiliencia especialmente para familias vulnerables y en condiciones de hacinamiento. Además, cumplió una función clave en garantizar la movilidad activa y el abastecimiento de última milla. Sin embargo, para que el espacio público contribuya a la adaptación equitativa de comunidades frente a crisis urbanas es necesario garantizar la proximidad y la accesibilidad de forma equitativa. En este aspecto, Bogotá tiene un gran desafío ya que la distribución del espacio público es inequitativa al contar con localidades que tienen 2.1m2 de espacio público efectivo por habitante como Bosa y otras como Teusaquillo con 12.2m2 de espacio público por habitante (DADEP, 2020). Estos siete asuntos son algunos ejemplos de cómo la pandemia puede ser una oportunidad única de repensar modelos urbanos e informar futuras políticas, planes maestros e instrumentos de planificación que permitan reconstruir ciudades más sostenibles, equitativas y resilientes. Estos nuevos modelos tendrán que responder a inminentes eventos sanitarios, climáticos y socioeconómicos, así como a las oportunidades que traen avances tecnológicos y científicos; y a las nuevas necesidades y preferencias de las personas que vivirán en la era Post Pandemia. Bibliografía: Angel M., Uribe M., Villa B. (2021) en Informe de Calidad de Vida 2020, Capítulo Espacio Público, Bogotá. Brookings (2021). To recover from COVID-19 downtowns must adapt. https://www.brookings.edu/research/to-recover-from-covid-19-downtowns-must-adapt/?utm_campaign=Brookings%20Brief&utm_medium=email&utm_content=122053906&utm_source=hs_emai Camacol, Coordenada Urbana (2021). Unidades de vivienda comercializadas (marzo 2020 – mayo 2021) Bogotá y Cundinamarca. Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, DADEP (2020). Reporte Técnico de indicadores. Florida, R. (2021). Building Back?: Richard Florida Outlines His Vision for a ‘Post-Pandemic City’ The Architect's Newspaper. Gehl (2021). Adaptive Public Space; Places for People in the Pandemic and Beyond. National Association of City Transportation Officials, NACTO (2013). Urban Street Design Guide 2013. New York City Economic Development Corporation, NYCEDC (2021). Density and its Effect on COVID-19 Spread. https://edc.nyc/insights/density-and-its-effect-on-covid-19-spread. [1] Conclusiones preliminares del eje 2: Recomendaciones de gestión de la demanda, para el proyecto Plan y hoja de ruta para la movilidad sostenible durante y después de COVID-19 que avanzan ProBogotá Región y GSD+ en el marco del programa UK PACT Colombia, 2021.
[2] Conclusiones del capítulo de Espacio Público del Reporte de Calidad de Vida 2020 Bogotá Cómo Vamos.