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Bogotá necesita un ecosistema empresarial y gubernamental que promueva la transformación digital.

Bogotá necesita un ecosistema empresarial y gubernamental que promueva la transformación digital.

Por: Ana María Ruiz y Juan David Mateus, Practicantes - Dirección de Futuro del empleo y Desarrollo económico en Probogotá Región. Como todos sabemos, el Covid-19 aceleró el crecimiento y la importancia de la digitalización. La educación, las comunicaciones, el empleo y el entretenimiento migraron de manera acelerada a las plataformas digitales. Sin embargo, algunos procesos de las empresas tradicionales han resultado ser insuficientes para satisfacer las dinámicas sociales y de consumo actuales. Por ello, es fundamental pasar a acciones concretas en la adquisición de capacidades digitales que les permitan ser más competitivas y lograr insertarse en las dinámicas de la Cuarta Revolución Industrial. Un ejemplo a destacar de transformación digital empresarial es Ecopetrol. Con su reto ‘100x100’, Ecopetrol involucra a diversos actores en la solución de desafíos propios. El reto consiste en que Ecopetrol toma 100 desafíos digitales de la compañía y realiza una convocatoria abierta para que otros actores contribuyan a la solución; este tipo de iniciativas es un gana-gana para el país, pues además de generar eficiencias en el uso de recursos, contribuye a la construcción de un ecosistema de innovación y competitividad entre los emprendedores digitales. En cuanto a los gobiernos, estos tienen 3 roles fundamentales: generar un marco de incentivos adecuado para que las empresas innoven y se transformen; contribuir a que exista una oferta sólida en formación de habilidades digitales; y adoptar nuevas herramientas que permitan optimizar la gestión pública. Las GovTech, entendidas como las tecnologías que pueden aplicarse al servicio de lo público, son herramientas clave para generar la optimización de muchos procesos y además generan dinámicas enriquecedoras en la interacción de las empresas TIC con los gobiernos. Estonia es uno de los mejores ejemplos a nivel mundial de países que han abrazado la transformación digital, pues tras un proceso iniciado en 2001, hoy el 100% de los servicios y trámites estatales se realizan en línea. Su nivel de eficiencia es tal, que el tiempo promedio que gastan las personas realizando su declaración de renta es de 3 minutos. Dicha apuesta le ha permitido al país ofrecer un mejor servicio a sus ciudadanos y además reducir sus costos operativos. La temprana digitalización también fue efectiva para aumentar la competitividad del país, lo que permitió una respuesta eficaz a la pandemia del Covid-19. Una empresa como Ecopetrol y un país como Estonia son ejemplos claros de cómo la transformación digital logra aumentar la eficiencia de procesos a la vez que promueve el emprendimiento y la innovación. Bogotá y Colombia deben saber aprovechar este tipo de experiencias. Tanto aprender de los casos de éxito en el exterior como apoyarse en las empresas locales que están transformando sus entornos, para así acelerar la adopción de tecnologías que nos lleven a tener un Estado más eficiente y un entorno empresarial más productivo.