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Vuelta Colombia en Bogotá (falta de corresponsabilidad y coordinación)

Por: Jorge E Rincón Torres - Analista de Política pública y gobierno de ProBogotá Región


Fuente: IDRD


Este domingo 25 de abril se celebró en Bogotá la edición número 71 de la Vuelta Colombia. En condiciones normales, este espectáculo deportivo debería llenarnos de orgullo y mucha emoción. En palabras de César Dussán Lugo y Hernando Vergara «el ciclismo en nuestro país no es sólo un deporte que exige una técnica depurada o alguna estrategia de competencia para ganar etapa tras etapa. Es una representación cultural que genera orgullo nacional, así como la selección Colombia de fútbol, los “escarabajos” han sido íconos constructores de la imagen en el país y en el extranjero.»


Después de 12 años, volvió la Vuelta a Colombia a Bogotá, siendo la sede de la última etapa y de la premiación. 173 ciclistas terminaron su recorrido en la estrecha carrera séptima a la altura del parque nacional, con cientos de aficionados alabando la cultura del esfuerzo, la sangre y las lagrimas que nos produce este deporte para los Bogotanos y como nos pone la piel de gallina. Evento promovido en coordinación con la Secretaría de Movilidad y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD).


48 horas antes al evento, la alcaldía mayor de Bogotá y la secretaría de salud solicitaban a los bogotanos quedarse en casa de cara a enfrentar el pico más agresivo de esta pandemia, para el 23 de abril según el observatorio de Salud de Bogotá, Bogotá tenía el 89,9% de ocupación de camas UCI.


El hilo de los anteriores hechos nos deja preguntas como: ¿Cuál fue el razonamiento del IDRD para permitir que la vuelta Colombia pasara por la ciudad?, ¿Cómo se pensó la logística en barrios populares como la Perseverancia y la finalización de la carrera en el Parque Nacional?, ¿Cómo las autoridades controlarían logísticamente a aficionados, ciclistas (sin tapabocas) y público en general?, entre otras.


Todas aquellas incógnitas dejan varios elementos inéditos, una ciudad en cuarentena estricta decretada que permite eventos con altas posibilidades de aglomeración, una dudosa planeación logística para proteger a deportistas y aficionados y una alcaldía que debe prever y planear con base en evidencia e implementar medidas útiles que le permita que los esfuerzos en hospitales, clínicas y personal de la salud no sea en vano.


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