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Empleo y COVID-19 en Bogotá

Por: Juan Felipe Campos – Analista Futuro del Empleo ProBogotá

La pandemia del COVID-19 ha afectado fuertemente al mercado laboral colombiano. Así lo mostraron las últimas cifras de la OCDE para el mes de mayo de 2020, en donde la tasa de desempleo de Colombia se situó como la más alta entre los países miembros de dicha organización (21.4%), siendo significativamente superior a las de España (14.5%), Grecia (14.4%) y Canadá (13.7%), los tres países con la mayor tasa luego de Colombia. Ahora bien, pese a que la coyuntura ha afectado a todo el país, esto resulta ser de mayor preocupación para el caso de Bogotá, lo que obedece a tres razones principales.

En primer lugar, el impacto del choque sobre el empleo de la ciudad ha sido mayor, lo que es de alta preocupación teniendo en cuenta que Bogotá representa el 25% del PIB nacional y emplea al 18% de los ocupados en Colombia. Según cifras del DANE, la tasa de desempleo bogotana para el trimestre marzo-mayo de 2020 se ubicó en 19.2%, siendo superior en 1.4 p.p. a la nacional. A su vez, respecto al mismo trimestre de 2019, el aumento observado en la tasa distrital fue de 8.2 p.p., siendo superior al nacional (7.2 p.p.). En cuanto a pérdida de empleos, mientras que el número de ocupados en Colombia tuvo una disminución anual del 17.9%, en Bogotá esta fue de 21.3%, implicando que 890 mil bogotanos perdieron su ocupación.

En segundo lugar, Bogotá presenta una alta incidencia de actividades informales. A cifras de febrero de 2020, último mes antes de la llegada del COVID-19, el 43.5% de los ocupados bogotanos se encontraban en la informalidad (1.78 millones de personas). Lo anterior hace que el empleo en la ciudad sea más vulnerable al choque actual, puesto que, al no encontrarse registrados, los trabajadores y empresas informales tienen limitaciones para acceder a subsidios gubernamentales para mitigar el impacto de la coyuntura. En adición, la informalidad hace que sea más difícil establecer protocolos de bioseguridad y estrategias de vigilancia epidemiológica, lo que dificulta los procesos de reactivación económica en la ciudad.

Por último, los ocupados bogotanos tienen importantes deficiencias en su nivel educativo. A febrero de 2020, el 64.7% de la mano de obra de la ciudad no contaba con un título de educación superior, y el 24.8% no tenía ningún título educativo. Esta deficiencia no solo impacta la calidad de vida de los hogares, ante los menores salarios percibidos, sino que también limita los procesos de innovación y de reconversión tecnológica, necesarios para dar frente a los retos actuales y para adaptar los métodos de producción y servicios de la economía a la coyuntura.

Es indispensable formular y diseñar políticas públicas para Bogotá que partan del entendimiento de sus debilidades estructurales en informalidad laboral y educación. Lo anterior, además de fomentar una reactivación y recuperación económica de forma oportuna y eficiente, es fundamental para diseñar políticas que fortalezcan la mano de obra de la ciudad, beneficiando la calidad de vida de los bogotanos en el mediano y largo plazo.

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